Esta publicidad refleja fielmente lo que pienso y siento de la vida.
Por momentos, ese abuelo centenario me recuerda a mi abuela casi centenaria. Más aun, cuando me confesó -secretamente- que su última amiga viviente, había muerto, así, de repente. Este es el precio que debo asumir por seguir viva, me dijo.
Los hechos
Comparto una anécdota que me ocurrió hace exactamente una semana atrás.
Todo empezó cuando el taxista, me dijo:
- Che, vos no parecés argentino… acá, en Buenos Aires, todos son llorones, son todos tangueros, hasta los pendejos de 20 y pico parecen viejos gruñones. Que no les alcanza la plata, que su familia es un quilombo, que en nadie podés confiar…
- Es una cuestión de actitud. Casi una gimnasia mental, contesté. Hace poco, compré un libro de un escritor que se llama Paul Auster, en una librería de viejo, muy cerca de la Catedral principal de Córdoba (capital). De vuelta, en el avión, estaba terminando esa novela, cuando de pronto, quedaban apenas 2 páginas finales. Justo ahí me di cuenta que le habían quitado la última, más precisamente, el final… Cerré los ojos, y me dije: No vendría nada mal una puteadita al librero por haberse dejado estafar y de paso, al que saboteó el libro… Y pensé: No, no voy a seguir ese camino. Ahí mismo, agarré la lapicera, y decidí escribir el final.