Traficante de nubes

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La sombra

Recuerdo que esto ocurrió arribando al aeropuerto de San Juan. Era mediodía de un día domingo y tenían que pasarme a buscar. Llevaba una mochila y un bolso, dos cámaras de fotos, y un hambre que no (me) pedía permiso. Este viaje no estaba previsto. Menos por mí.

Consejo:  Llegar a otro lugar donde nadie te conoce, y que sea domingo por la mañana y no poseer teléfono celular (si, todavía existen personas que persisten con esa decisión!) para pedir ayuda a alguien… Todo se desmadra unívocamente a un lugar común: un par de horas, esperando a que alguien te socorra, llamar a Buenos Aires para que “activen” o despierten a algún parroquiano local, o simplemente jugarle el alma al diablo.

La cuestión fue que el chofer llegó dos horas después. Se disculpó por la tardanza. Pero que había arreglado ciertas “salidas” que seguramente me gustarían.

De eso, escribiré en los próximas días.

  • hace 2 años
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