Inocentemente, creí que los dinosaurios estaban muertos.
Pero no.
Alrededor de los 22 segundos, aparece uno y se hace llamar Roberto Grau.
Sabiendo que vivimos en democracia, evidentemente tengo que respetar que haya admiradores de Mussolini y otras yerbas.
Y ahora pienso, ¿porqué no tomarlo a Roberto Grau como objeto de estudio? Mi tesis sería algo así como: “Dictadura, efecto involutivo en la psique humana argentina…”