A gusta de B.
C de A.
B más bien le desagrada A y C.
D gusta de C.
B ama (subterráneamente) a D.
A supo ser la razón de vivir de D.
Solo una (tonta, caótica e indulgente) descripción de lo que alcanzo a percibir hoy, en este lugar, que algunos se atreven a describirlo como “el trabajo o la oficina”.
Afortunadamente estoy involucrándome en mis próximas vacaciones que empiezan en escasos tres días…