Grabado hace más de dos años atrás, a unas cuatro cuadras del Congreso Nacional argentino, alguien le declaró su amor a otro ser humano.
Hoy, pasé nuevamente por ahí.
Y ya no está (las pasadas de los colectivos, el aceite de los autos, los chiclets de los niños, las frenadas de los neumáticos…)
O quizás el tiempo hizo de las suyas.